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miércoles, 21 de enero de 2026

Copa del Rey 2026. Valladolid. Sexta copa para Molina.

2026 nos sorprendía con una copa renovada. Y para bien. 
Más pronto que nunca, mediados de enero, separando la competición masculina de la femenina y añadiendo además un regalito y una sorpresita. 
Tras dos citas seguidas en Las Palmas, la Copa del Rey regresaba a la península, a uno de sus escenarios favoritos, la pista de Canterac en Valladolid, con la novedad de separar la competición masculina y femenina y añadiendo el postre de las minicopas. 
El regalito consistía en que por primera vez en su historia la Federación daba un pasito adelante y se atrevía a programar el mismo torneo de los mayores con la cantera, decidiendo que con la competición masculina se disputaba la Minicopa de categoría infantil y con la femenina, la de categoría alevín.  
Nuevamente sin presencia del canal nacional Teledeporte, entretenido con el más importante Hockey patines, ni del Presidente de la RFEP, ninguneando una vez más al hockey línea.   
Tras seis ediciones con el singular formato de competición con participación de los seis mejores equipos de la liga al terminar la primera vuelta y la particularidad del acceso directo a semis de los dos primeros la RFEP, se atrevía a programar el formato genuino competición copera de ocho equipos, con cuartos, semis y final. 
Entre viernes, sábado y domingo, e intercalando partidos de Copa con los de la Minicopa, los cuartos de final comenzaban el viernes 7, las semifinales se disputaban el sábado 8 y las finales el domingo 9, sin partido para decidir el bronce en los mayores, no así en los pequeños. 
El arbitraje contaba para la ocasión con la presencia de los colegiados A. de la Fuente, J. Combarro, JS. Varela, VM. Jímenez, D. Cañas, A. Gavila, F. Fernández y P. Herrero.  
Y la sorpresa para esta edición era una innovación para el arbitraje. La técnica del VAR aterrizaba así en el patinaje, por la puerta de atrás, de la mano del hockey línea, en plan conejillo de indias. 
Con el aumento del número de competidores la novedad presencial era la del equipo arandino por primera vez, entre los ocho cuarto finalistas figurando como séptimo de los ocho mejores clasificados de la LEM a la conclusión de su primera vuelta. Erizos junto a Metropolitano y Guanches, los habituales Espanya, Tres Cantos y Rubí, más los abonados a la competición Molina y Valladolid conformaban el grupo de los ocho elegidos para la edición 2026. 

Enfrentados como siempre, mejor clasificado con peor clasificado y de mayor a menor, 
empezaban los cuartos de final, el viernes 7, con el cruce entre 1º y 8º clasificado y el 
Molina - Metropolitano (5-3) era el partido con el favorito más claro. El vigente campeón, a partido ganado esta temporada, ya se había impuesto en su duelo liguero en Bilbao (3-7) y este no parecía el foro adecuado para un resultado adverso, aun con la ausencia del#57 en las filas amarillas. Pero Metro contradiciendo todos los pronósticos se adelantaba por dos veces, en una pronta sanción amarilla (0-1s) min 16 y en una buena jugada posterior, ya en el tramo final de la parte, tras una falta por equipo y primera intervención del VAR (0-2) min 6. El tiempo muerto canario se hacía imprescindible y a partir de entonces un error defensivo vasco despertaba al gigante amarillo que con otras dos buenas acciones (la tercera sobre la bocina) daba la vuelta al marcador antes del descanso (3-2) cuando los respectivos porcentajes de tiros a portería eran 2/9 y 3/13. 
Con el partido donde querían los isleños y una sanción inicial vasca desaprovechada el partido entraba en sus ultimos minutos sin variación en el luminoso a pesar de claras ocasiones en las pos porterías. Sería una jugada individual amarilla la que activara la acción final (4-2) min 4, con un tanto más por equipo hasta la bocina y jugando Metro sin portero. El definitivo (5-3) se acompañaba de unos porcentajes de tiro de 3/18 y 5/23 y servía para despedir al equipo bilbaíno y colocar el primer semifinalista en el cuadro. 
El segundo partido le correspondía jugarlo al equipo anfitrión. Cuartos en su momento, a los pucelanos les correspondía como rival el equipo mallorquín, quinto clasificado. Se habían visto las caras una vez esta temporada, en Canterac, con empate y bonus pucelano sobre la bocina (4b-4). 
CPLV - Espanya (4-1). Desde entonces varios cambios, canadienses ambos en las dos plantillas. Baja, la del portero pucelano y alta la del veterano jugador palmesano. Con esos antecedentes salían los pucelanos dominando desde el inicio a una defensiva formación balear. Su dominio no se trasladaría al luminoso hasta el último segundo de la parte, cuando ya, quien más quien menos pensaba en el vestuario. Un gol, que por su oportunidad dejaba tocados anímicamente a los granotas que se iban al descanso por debajo (1-0) y desencantados después de su trabajada defensa, que había finalizado sin faltas y casi perfecta. Así lo demostraban los respectivos porcentajes del tiro, 0/5 y 1/17. 
Decidido a no bajar las manos salía Espanya más incisivo y fruto de ello era una primera sanción, que de forma diferida convertía CPLV en su segundo tanto (2d-0) min 16. Dos goles de diferencia a estas alturas de partido, inclinaba el resultado claramente para los de casa y la apertura de líneas visitante en busca de la remontada producía un tercer tanto en una contra y atravesado ya el ecuador de la parte (3-0) min 9. La reacción isleña era inmediata y también de forma diferida (3-1d) min 8. El gol animaba a los baleares, se encendían un tanto los ánimos y una falta coincidente daba paso a unos intensos últimos minutos, con Mallorca jugando sin portero y un cuarto tanto pucelano a puerta vacía a pocos segundos de la bocina. Con el definitivo marcador (4-1), los porcentajes finales de tiro eran 1/17 y 3/26, respectivamente. 
La victoria pucelana reportaba el rival de Molina para semifinales y el final del trabajo para los baleares. 
El siguiente duelo correspondía a segundos y séptimos, de la clasificación, entrando en liza Tenerife y Aranda. 
Guanches - Erizos (6-2). Por primera vez los ribereños, alguna más los aroneros, era novedad absoluta este enfrentamiento en la competición. El partido tenía morbo y un claro favorito en el equipo insular. Ee Aranda en el primer partido de liga, allá por septiembre, Guanches había arrasado a Erizos (2-11). Con el partido de vuelta aplazado, no se habían vuelto a ver las caras más, pero por el devenir de la liga, parecía que los de Arona partían con el marchamo de favoritos. Tardaban poco en demostrarlo y su dominio en el juego pronto se reflejaba en el luminoso gracias a una sanción eriza (1s-0) min 17 y una gran jugada (2-0) min 15. Dos goles en cinco minutos en el torneo del KO, normalmente tienen un significado, que se refrendaba poco después con la primera sanción isleña y primer gol en inferioridad (3i-0) min 7, que dejaba tocados a los ribereños, mientras guanches solicitaba tiempo muerto para recuperar fuerzas. En el esto de superioridad no variaba el luminoso y con esa diferencia de goles, dominio arandino, protagonismo en la portería guanche y un tiro al palo insular, finalizaba la parte con ese marcador y unos significativos y respectivos porcentajes de tiros recibidos de 0/16 y 3/11. 

Se repetía el guion para el comienzo de la segunda mitad, y un gran disparo guanche engrosaba su casillero (4-0) min 18, complicaba una posible remontada eriza y provocaba el reemplazo en la portería eriza. Guanches, cómodo en el cuerpo a cuerpo aceptado por Erizos, dejaba correr el crono sin malgastar energías, pensando en su siguiente partido y daba más protagonismo a la segunda línea. Prueba de ello era un nuevo tanto canario en una refracción (5-0) min 14. Con una remontada incierta, ahora el interés radicaba en saber si Aymerich aguantaría indemne los 16 min restantes. En ese inpass entraba el partido en su tramo final con una nueva sanción guanche. Ocasión única para que Erizos se estrenara, ocurría lo contrario y era una magnifica contra la que subía otro momentáneo gol aronero en inferioridad (6i-0). Momentáneo, porque tuvo que intervenir nuevamente el VAR, y definitivo tras su visionado. Minutos, que aprovechaba Guanches para coger resuello y, dando el resultado por bueno, cambiar a su portero y dar descanso a uno de los héroes de los azules. De ahí al final Aranda conseguía no irse de vacío a casa, y con dos goles maquillaba el resultado hasta el (6-2) definitivo, que se acompañaba de unos respectivos porcentajes de tiros recibidos de 2/35 y 6/25. 
Cerraba la ronda de semifinales el partido entre terceros y sextos clasificados, rubineses y tricantinos, que parecía algo más decantado hacía los barceloneses, pues en su doble duelo liguero se habían impuesto (3b-3 en septiembre en Rubí) y claramente (2-8 en diciembre en Tres Cantos) en la 1ª jornada de la segunda vuelta. 
Rubí - Tres Cantos (4-2). De cualquier forma los partidos hay que jugarlos y hasta el rabo, todo es toro. Salía Cent Patins muy dispuesto al choque y con gran ritmo no tardaba en culminar pronto una buena jugada (1-0) min 17. Con el marcador a favor el dominio catalán se ejercía desde la especulación y como Tres Cantos tampoco quería arriesgar en exceso la parte entraba en su final sin variación en el marcador pero con una primera sanción kamikaze. Regalito para Rubí, que no lo despreciaba y subía su segundo tanto al luminoso (2s-1) min 5. Este gol sí movía las entrañas tricantinas, y el equipo se iba decididamente al ataque para recortar antes del descanso (2-1) min 1. Pero tanto riesgo conllevaba una contra que suponía el tercer tanto espartano sobre la bocina en un rebote, para marcharse a vestuarios con caras diferentes los dos equipos, y una diferencia de dos goles en el marcador. Al (3-1) le correspondían unos porcentajes de tiro de 2/8 y 3/12, respectivamente.  
Renta apreciable que Cent Patins manejaba bien en la segunda mitad y a pesar de una inicial sanción suya. que Kamikazes aprovechaba para recortar en superioridad (3-2s) min 14. La presión alta tricantina no surtía efecto y un muy serio Rubí controlaba con oficio la situación. Solo se movería el luminoso en los últimos segundos, cuando Tres Cantos jugaba a la desesperada sin portero, y se encontraba con un gol en contra a puerta vacía. El definitivo (4-2) se acompañaba de unos porcentajes finales de tiro de 2/16 para Rubí y 3/18 para Tres Cantos. 
Rubí se encontraría en semis a Guanches, su última victima en Liga.  

Para el sábado esperaban las semifinales y a las que accedían los cuatro mejores equipos de la liga en aquel momento; dos conjuntos canarios (por primera vez en la historia), un castellano y el catalán, y que comenzaban con el partido que emparejaba a anfitriones frente a su más acérrimo y reciente rival, reeditando la final de la Copa 2025 (duelo que se había ido repitiendo en las cuatro ediciones anteriores; tres para Molina y una para CPLV) .
Y el Molina - CPLV (2b-2), no defraudaba a nadie. En un Canterac a rebosar, con presencia canaria en la gradas pero mayoría local, CPLV volvía a tener la oportunidad ante su público de doblegar al favorito en todas las quinielas. Ya lo había logrado en la Supercopa (3-3b en los penaltis) pero en liga había sucumbido claramente (8-5) en Las Palmas, tras una primera igualada parte. Con un banquillo pucelano más numeroso que en octubre, se volvían a ver las caras los dos conjuntos con dominio inicial canario, queriendo imponer su ritmo, sin conseguirlo. Con una gran intensidad de juego, hasta en dos ocasiones los pucelanos alcanzaban los palos de la meta canaria, debiendo intervenir el VAR en uno de ellos, con el puck recorriendo la línea de portería de poste a poste sin terminar de introducirse. Eran avisos de que CPLV iba a pelear el triunfo y no le pondría las cosas fáciles a su rival. Con los árbitros dejando jugar, antes del ecuador de la parte, tenían que sancionar por primera vez. A los locales, y la ocasión la desaprovechaba Molina que muy pronto encajaba su primer tanto de buena jugada (0-1) min 9. Pero Valladolid enseguida volvía a cometer falta, y ahora Molina no perdonaba, empatando en superioridad (1s-1) min 7. El partido se había convertido en un correcalles donde se alternaban las faltas: una primera pucelana sin beneficio y una siguiente canaria, que reportaba el segundo tanto local en superioridad, a poco del descanso (1-2s) min 2. Con un inmediato tiempo muerto insular y sin variación en el luminoso se marchaban los dos conjuntos a vestuarios con unos respectivos porcentajes de tiro de 2/10 y 1/15. 
Para Molina, el partido no estaba marchando según el guion previsto y salían a la segunda mitad muy concienciados, no tardando en llegar el empate, en una gran acción individual (2-2) min 17. El partido seguía con mucha intensidad, en un ida y vuelta frenético, con continuas interrupciones por faltas, pero que no reportaban beneficio para ninguno de los dos. conjuntos Se atravesaba el ecuador con un tiro insular al palo y entrando en los últimos minutos, los dos conjuntos se lo empezaban a pensar,  ralentizando el juego en aras de evitar errores no forzados. Y así, con una falta coincidente de los dos hermanos en pista y la igualada en el luminoso, ambos conjuntos aceptaban el reto de la prórroga, que tan bien le había ido a los pucelanos en la supercopa. Hasta entonces los porcentajes de tiros recibidos eran 2/18 y 2/30, respectivamente. Al tiempo extra salían los dos equipos igual de intensos, provocando continúas interrupciones, llegando enseguida las primeras sanciones que se saldaban con una falta coincidente y una expulsión pucelana y, 10’ de mala conducta canaria. Y en la reanudación del juego, muchos minutos después y calmados los ánimos, Molina pescaba en río revuelto sorprendiendo inmediatamente a los locales con una gran acción individual (3-2) min 7. 

Séptima final consecutiva para los canarios y sin duda la más costosa de todas. Si los porcentajes de tiros recibidos apenas variaban, sí lo hacían las sanciones, cinco faltas+20’ para Molina y cinco faltas para CPLV. 

La otra semifinal enfrentaba al otro equipo canario y al conjunto catalán. Dos veces se habían visto las caras en la temporada, y las dos veces favorecían a Cent Patins, con goleada en Rubí (7-0) y empate con bonus la semana anterior en Tenerife (6-6b). Sin cambios en el banquillo guanche, los espartanos presentaban dos altas notables. 
Guanches - Rubí (2-4). Con esas dos novedades espartanas salían los dos equipos a pista, muy prudentes y especulativos, en nada que ver con el partido anterior, conocedores ambos de sus valías y sus carencias y con las orejas tiesas Guanches, por los antecedentes. Con menos descanso catalán, el dominio de inicio era mayoritariamente isleño con presión alta espartana. Enseguida llegaba la primera falta, por parte guanche, que afortunadamente para los insulares no producía cambios en el marcador. Además, al poco de recuperar a su cuarto jugador los aroneros se beneficiaban de un rebote para adelantarse en el luminoso (1-0) min 9, y colocar el partido a su favor. Con el mismo guion atacante, Guanches seguía incidiendo en la meta rival con insistencia, pero sin obtener beneficio. Y, en cambio,  sería una segunda sanción tinerfeña, la que permitía igualar a Rubí en superioridad entrando la parte en su tramo final (1-1s) min 6. No alteraba el empate la actitud canaria que enseguida obtenía rédito con la primera sanción espartana bien resuelta a su favor (2s-1) min 3. Con un tiempo muerto, los rubinenses rompían el ritmo a los aroneros y la parte terminaba con esa mínima renta guanche y unos aclarativos porcentajes de tiros recibidos de 1/9 y 2/23, respectivamente. 
Tras el paso por vestuarios y con el marcador en contra, salía Rubí enchufado a pista y dispuesto a revertir la situación cuanto antes. El partido se convertía en un toma y daca, pero la sensación de dominio isleño hacía cesado y poco después una nueva sanción guanche lo certificaba, dando pie al empate espartano conseguido de forma diferida (2-2s) min 13. El gol se le indigestaba a los insulares, que ya no carburaban de igual forma y debían recurrir con más frecuencia a la segunda línea. Prueba de ello era una nueva falta (cuarta ya) y que certificada por el VAR, suponía que Cent Patíns asumiera el mando del partido en su tramo final (2-3s) min 8, por primera vez en el partido y aprovechando los últimos segundos de la superioridad. El momento de lograrlo hacía daño en las filas guanches, y a partir de entonces los tinerfeños se desdibujaban. Recordando fantasmas antiguos, su juego no era tan eficaz y el partido entraba en sus últimos minutos sin conseguir variar el marcador y con tiempo muerto canario. Y ni siquiera jugando sin portero podría guanches batir la meta espartana, recibiendo en contra un postrer gol a puerta vacía sobre la bocina. El partido llegaba al termino de su tiempo reglamentario con ese resultado (2-4) y unos porcentajes de tiro de 3/23 y 2/33, respectivamente, que permitían así a Cent Patíns llegar a una final tras muchos años de tensa espera. 
Para el domingo 18 esperaba el desenlace de la final. Se veían las caras primeros y terceros, que en su enfrentamiento liguero, el resultado se decantaba claramente para los canarios (11-3 en Las Palmas) en el mayor vapuleo de Rubí en mucho tiempo. Pasados dos meses de aquello no habían cambiado tanto las cosas y había un favorito claro en pista. Con un Canterac, sin el lleno de semifinales, para el 
Molina - Rubí (1-0), ofrecía una gran entrada, tras la final infantil. Partido muy atractivo, tras la igualdad demostrada en ambas semifinales, los canarios, conscientes de su superioridad, entraban al partido dispuestos a demostrarla desde el inicio, y evitar encontrarse después con desagradables sorpresas. De tal manera que muy pronto y gracias a una pantalla, un gran disparo insular se colaba en la meta rubinesa (1-0) min 16. Con el partido donde querían los amarillos, una inmediata sanción suya posibilitaba a los espartanos reconducir la situación. Pero bien defendida, la oportunidad pasaba y la especulación asumía su cuota de protagonismo hasta la bocina del descanso y en medio de la intriga televisiva, dados los problemas técnicos de retransmisión, con continuos parones de imagen. Con mínima diferencia, partido en el aire y unos igualados porcentajes de tiros de 0/8 y 1/10, respectivamente, los dos equipos se iban a vestuarios. 

Con los problemas técnicos resueltos y mismo guion, una pronta sanción rubinesa, ponía en bandeja mejorar el resultado a los amarillos. Pero ahora la gran defensa espartana lo impedía. La acción animaba a Rubí, que enseguida volvía a ser sancionado por exceso de celo. Nuevamente a sufrir y nuevamente con éxito espartano, se atravesaba sin variación en el luminoso el ecuador de la parte. Con 10 minutos por delante todo podía pasar, pero la sensación era que los canarios tenían el partido por la mano, y con posesiones largas el crono corría inexorable a su favor. Una falta insular, requería la intervención del VAR y el tiempo perdido en el visionado, rompía el ritmo del partido y enfriaba el ánimo espartano.
Con pocos minutos para la bocina, un tiempo muerto rubinés preparaba la estrategia. Sin éxito, tras una nueva sanción catalana, contrarrestada con una última canaria que añadía más emoción a unos últimos segundos sin portero en la meta de Cent Patins, pero sin variación en el luminoso. Con el (1-0) como marcador definitivo, los porcentajes finales de tiros recibidos eran 0/13 y 1/19, respectivamente, fiel reflejo de lo vivido en la final.  

Sexto trabajado título para los canarios y tercero consecutivo, tras los de Zamora y Las Palmas. 
Gran subcampeonato, para Cent Patins de vuelta a una final después de muchos años ausente y recuperando el protagonismo que acaparaban las chicas. 
¡Enhorabuena a Molina por el título y a CPLV y FPCyL por la buena organización! 
(Una pena los fallos de retransmisión en la final).

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