Una semanita después del primero de los enfrentamientos de la final de los playoffs en Tenerife, llegaba su resolución en Las Palmas, con los dos partidos restantes a disputar allí.
No está de más recordar que de los cuatro candidatos a título, terceros y cuartos de la fase regular, Rubí y Espanya respectivamente, se quedaban fuera de la final, eliminados en tan solo dos enfrentamientos por segundos, Guanches, y primeros, Molina, siendo estos dos últimos los que se medían ahora en una inédita final por el título liguero.
Enfrentados dos veces esta temporada, en la dos cedía Guanches, en Arona (4-5) y en Las Palmas (11-5). Si aumentamos el rango al total de enfrentamientos, nunca guanches (en esta nueva epoca) ha logrado vencer a los amarillos en sus cuatro temporadas. Tan solo rascaba un empate en la primera, en Arona (6-6b).
Con más diferencias que nunca entre los finalistas, Molina terminaba primero la fase regular a tope de puntuación, con 54 puntos de 18 partidos ganados y quince más que su rival Guanches, con 39 puntos, de 12 ganados, dos empates y cuatro derrotas, con lo cual el pronóstico era bastante favorable para el equipo de la isla oriental.
Repetía final Molina por quinta ocasión consecutiva para acceder a su sexto título, con todos los pronunciamientos a favor para lograrlo, tras pasar por encima de un Guanches (1-7) en su casa aronera y que accedía por vez primera a una final.
Muy mal lo tendrían que hacer los amarillos y que los azules estuvieran tocados con la varita de la fortuna en dos jornadas mágicas. Difícil de lograr ambas premisas, el título tenía un claro favorito previo
Molina 12 Guanches 3. Con la presencia de las autoridades deportivas locales y emitiendo por primera vez la televisión autonómica canaria, el García San Román no se llenaba a pesar del espectáculo prometido con el desenlace de la Liga masculina entre los dos mejores equipos de toda la temporada, y los dos canarios. Con buena parte del graderío en poder de la afición guanche, el duelo entre las dos hinchadas prometía igual o mayor lucha que el de la pista. Sin novedades en los banquillos, el partido nuevamente no empezaba con buen pie para los visitantes y en la primera jugada un resbalón por detrás de su portería propiciaba el primer tanto amarillo en un rechace (1-0) min 24. No parecía afectarle mucho a Guanches el gol, pues repelía la acción en la siguiente jugada, empatando el duelo de buena combinación (1-1) min 23. El alto ritmo de juego y las claras ocasiones en las dos porterías se transformaban pronto en un nuevo tanto, local y de buena jugada que volvía a adelantar al conjunto local (2-1) min 20. A partir de entonces, y con el luminoso a favor, los amarillos ralentizaban su juego provocando que Guanches arriesgara en ataque buscando remontar cuanto antes. Entraba así el partido en un impass, propio de una película de terror, atravesando el ecuador de la parte y con nuevas ocasiones en las dos porterías sin materialización en el luminoso. Sería una primena sanción, visitante, la que provocaría que Molina aumentara su cuenta en superioridad (3s-1) min 9. El inmediato tiempo muerto guanche significaría un antes y un después para el desenlace del duelo. El riesgo asumido por Guanches en ataque no tenía apoyo defensivo y hasta en tres ocasiones Molina sorprendía a los chicharreros, para colocar un complicado (6-1) min 5 de remontar para los azules. Además, acorde a su instinto asesino, Molina no soltaba la presa y antes del descanso dejaba finiquitado el partido con otro nuevo tanto sobre la bocina, tras una primera falta coincidente. Con el (7-1) marchaban los equipos al vestuario, con diferente ánimo y con unos aclarativos porcentajes de tiro de 1/21 y 7/23,
respectivamente. La charla motivadora del descanso, no parecía funcionar en las filas aroneras, pues en la primera jugada de la reanudación, Molina volvía a sorprender a su incrédulo rival (8-1) min 24, que empezaba a salirse del partido para entrar en una pesadilla y donde se entrecruzaban grandes jugadas con grandes errores, sanciones incluidas. Un nueva azul suponía el noveno amarillo en superioridad (9s1) min 18 y lo peor, la pérdida durante 10’ del mejor artillero guanche por la acumulación de tres faltas. En ese sinvivir guanche, una nueva falta añadía otro gol a su casillero del debe, con 17’ todavía por jugar y la decena de goles en su cesta. En el peor estado de ánimo tinerfeño, resurgía su segunda línea para intentar maquillar el resultado y lo lograba, pues de ahí al final sumaba dos tantos más, los mismos que su rival, que aprovechaba nuevas sanciones guanches para conformar un luminoso final de (12-3) para unos dispares porcentajes de tiro recibidos de 3/30 y 12/34, respectivamente.
respectivamente. La charla motivadora del descanso, no parecía funcionar en las filas aroneras, pues en la primera jugada de la reanudación, Molina volvía a sorprender a su incrédulo rival (8-1) min 24, que empezaba a salirse del partido para entrar en una pesadilla y donde se entrecruzaban grandes jugadas con grandes errores, sanciones incluidas. Un nueva azul suponía el noveno amarillo en superioridad (9s1) min 18 y lo peor, la pérdida durante 10’ del mejor artillero guanche por la acumulación de tres faltas. En ese sinvivir guanche, una nueva falta añadía otro gol a su casillero del debe, con 17’ todavía por jugar y la decena de goles en su cesta. En el peor estado de ánimo tinerfeño, resurgía su segunda línea para intentar maquillar el resultado y lo lograba, pues de ahí al final sumaba dos tantos más, los mismos que su rival, que aprovechaba nuevas sanciones guanches para conformar un luminoso final de (12-3) para unos dispares porcentajes de tiro recibidos de 3/30 y 12/34, respectivamente.
El partido era arbitrado por J. Fernández y J. Combarro que sancionaban con tres faltas a Molina y con ocho+20’ a Guanches. Anotaban los goles locales K. Mooney (4), Ch. Baldwin (3), A. Pérez (2), M. Díez (2) y J. Andrysek y por los visitantes H. Gargallo, A. Andujar y M. Loskot.
Con ese abultado resultado Molina conseguía renovar título (van seis) y constatar su supremacía en la competición española, de la que es amo y señor desde hace varias temporadas.
Una pena el borrón guanche en la final, ensuciando la mejor temporada de su nueva etapa, subcampeonato, pero cediendo los primeros puestos en las clasificaciones individuales, donde había dominado hasta el sábado.
Como analizaba el míster guanche al final del partido: de nada sirve un buen ataque sin una mínima defensa.
Excesivo rapapolvo para los chicharreros que en el peor fin de fiesta posible encajaban 19 goles para anotar solo cuatro en los dos partido de la final.






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