Con la supercopa masculina la RFEP iniciaba la temporada 2026/27, y como viene siendo habitual desde hace algunas temporadas, lo hacía conjuntamente con la competición femenina.
Esta octava edición se disputaba en el primer fin de semana de septiembre sirviendo de antesala a las primeras jornadas de liga élite, que se disputarán dos semanas después y lo más importante, estrenando algunas nuevas reglas de competición.
La localidad elegida era en esta ocasión la maña de San Juan de Mozarrifar, sede del club local HL Zaragoza All Stars como organizador, con su Centro Deportivo Municipal, como pista y en colaboración con la Federación Aragonesa de Patinaje y del Comité de Hockey Línea de la RFEP.
Con el mismo formato de ediciones anteriores las semifinales se disputaban el sábado 6 por la tarde y las finales, el domingo 7 por la mañana, comenzando en este 2026 con los varones.
La Supercopa de España, según las Bases de Competición, la disputaban el Campeón de Liga como Eq 1: Molina Sport; el Campeón de la Copa de SM el Rey como Eq 2:(también Molina) y en su defecto el subcampeón Rubí Cent Patins; el subcampeón de Liga sería el Eq 3, Tenerife Guanches y el Eq 4 al club organizador o en su defecto al siguiente clasificado en la liga, Espanya HC.
Quedando emparejados 1 con 4 y 2 con 3: el campeón de liga Molina se enfrentaba al cuarto equipo, Espanya y el subcampeón Rubí, al tercero, Guanches.
Dándose la curiosa paradoja de que en un territorio nacional mayoritariamente continental, ser los equipos isleños la mayoría (tres).
Semifinales.
Muy temprano, estrenaban por la tarde los varones la competición con una primera semifinal que enfrentaba al equipo canario, vigente campeón, frente al equipo balear cuarto clasificado de liga.
Molina 8 Espanya 4. El primer partido de la temporada para ambos conjuntos y sin ningún ensayo amistoso previo, la ronda repetía el mismo compromiso de la edición anterior. Molina, presentaba algunas novedades y repetía una baja muy importante, la de su norteamericano Kevin Mooney, mientras que los mallorquines lo hacían también con bastantes novedades en la plantilla y la acusada baja de Skoupy. Pese a la poca puesta a punto y las significativas ausencias, Molina en principio no debería tener problema para acceder a la final. Y así comenzaba el choque con dominio alterno y sin mucha prisa por parte canaria. Curiosamente eran los baleares los primeros en anotar en un robo y posterior contraataque con rechace (0-1) min 15. La respuesta canaria era inmediata y los amarillos empataban gracias a un rebote en la valla (1-1) min 13. La intensidad del juego subía de nivel y llegaba la primera enganchada de la competición, con dos de los principales puntales implicados estrenando las nuevas reglas competitivas. Sin variación en el marcador y con los dos equipos más calmados, la primera mitad atravesaba rápidamente su ecuador con ocasiones en uno y otro bando encaminándose a su desenlace con un tiempo muerto canario sobre todo para coger aire. Hacía lo propio, poco después el balear con la mala fortuna de ser sancionado enseguida y saldado con que los canarios asumían el mando del partido por primera vez, anotando en superioridad (2s-1) min 2. Todavía daba tiempo para otra sanción esta vez en el otro bando y resuelta de igual forma (2-2s) min 1 y para un inmediato gran disparo que adelantaba a los atlánticos, para llegar al descanso por delante (3-2) min 1 y con unos porcentajes de tiro entonces de 2/11 y 3/14.

Para la segunda mitad el equipo balear, con todo perdido, se iba a por el partido arriesgando en ataque y la apuesta les salía mal con nuevo tanto canario en la primera contra (4-2) min 19. Dos goles de ventaja en una final, son mucho margen y Molina lo sabía emplear (6-2) min 14 e inclinar la victoria muy a su favor y a pesar de la resistencia mallorquina (6-4) min 10. El calor era importante y los dos equipos se tomaban un respiro antes de encarar el último tramo. Con la mayor necesidad en la parte de pista bermellona, el rey del contraataque enseguida sacaba provecho de ello para aumentar su renta a poco del final (7-4) min 4 y dejar el partido prácticamente sentenciado. Pues a pesar de un inmediato tempo muerto palmesano, los canarios controlaban bien los últimos minutos, incluso cambiando de portero y sumando otro tanto a puerta vacía con Espanya arriesgando a jugar sin portero. El (8-4) final llevaba acompañado unos porcentajes de tiros recibidos de 4/26 y 7/27 respectivamente, y refleja bien lo que fue el partido. Anotaban los goles canarios A. Shivonen (3), O. Sierra (3), M. Fernández y A. Baños, mientras que los goles baleares era obra de Ph. Boudreault (2), A. Melchor y F. Serrano. Con dos sanciones por bando el arbitraje corría a cargo de J. Combarro y JS Varela.
Molina, sin especial dificultad, se presentaba en una nueva final.
En la segunda semifinal se enfrentaban espartanos y chicharreros
Rubí 9 Guanches 3. A priori, más igualada que en la anterior (segundos contra terceros), a posteriori no lo resultaba. Con cinco enfrentamientos la temporada anterior los espartanos se convertían en la autentica bestia negra de los chicharreros (aparte de Molina, claro). El inicio guanche de la 26/27 era el mismo que el final de la 25/26, duelo frente a Rubí Cent Patins. En Copa del Rey, el conjunto catalán ponía fin a las ilusiones aroneras, mientras que en liga se producía igualdad, con dos partidos a favor y dos en contra. Lo bueno era que los dos contratiempos se producían en la fase regular, acumulando para entonces Rubí un parcial de (3-0), y las dos victorias guanches eran en los playoffs semifinales, consiguiendo eliminar a los rubinenses y maquillar con ello el porcentaje de victorias hasta el (3-2) actual. Desde entonces y meses después la situación de igualdad apenas había cambiado pero en ambos equipos se producían varias novedades. La principal era en el puesto del portero insular, que se mantenía en Rubí. Por lo demás Guanches había movido fichas y Rubí también, pero lo básico, se mantenía en ambas escuadras.

Fundamental en partidos de eliminación, el que da primero, da dos veces y así comenzaba el partido: con gol espartano y estreno de otra de las novedades, la consulta del VAR. Todo ello tras la primera e inmediata falta guanche (de las seis que jalonaron el partido). El resultado, perjudicial para guanches con adjudicación del tanto. De poco servía, porque segundos después se consumaba la superioridad (1s-0) min 18. Nada preocupante dado lo temprano de su ejecución, pues Guanches respondía con un inmediato y gran disparo para igualar la contienda (1-1) min 18. Se repetían escenarios de episodios anteriores y el partido entraba en un toma y daca con mucho calor en la pista. Así llegaba un segunda sanción isleña y un nuevo tanto barcelonés (2s-1) min 15. Y una tercera, enseguida, con la misma resolución (3s-1) min 12. Era entonces cuando Guanches solicitaba tiempo muerto para poner un poco de concierto en sus acciones. Por un oido me entra por otro me sale, un minuto después se repetían sanción y gol (4s-1) min 10. Tres de diferencia en el ecuador eran muchos, pero no para los de Arona, cuya calidad técnica les había salvado la temporada pasada de trances similares. El (4-2) min 10, llegaba al momento en acción individual, alentando a unos y alertando a otros. De tal manera que el ritmo se apaciguaba a la espera del descanso. Un tiempo muerto rubinés daba paso al desenlace de la parte con un equipo insular adormilado y encajando tres goles en minuto y medio y tirando prácticamente la eliminatoria por la ventana.

El preocupante (7-2) al descanso se acompañaba de unos respectivos porcentajes de tiros recibidos de 2/12 y 7/24.
Seguramente se habrán dado remontadas más importantes en algún partido, pero no era este el momento ni el lugar, y a medida que se apagaba el equipo canario y se apagaban los cánticos de sus seguidores, se crecía el equipo espartano que con el correr del crono, veía cada vez más factible el paso a la final. Con nuevas sanciones sobre el ecuador de la segunda mitad, el octavo rubinés subía al luminoso también en superioridad (8s-2) min 7, para sentenciar a los tinerfeños. Luego, el estreno del nuevo portero espartano y un tanto más por equipo (el rubinés a puerta vacía), consumaban la primera derrota guanche de la temporada con un marcador final de (9-3) y unos porcentajes de tiros recibidos de 3/24 y 8/32, respectivamente. Arbitraje a cargo de A. Roshchyn y VM. Jiménez que sancionaban con una falta a Cent Patins y con seis a Guanches.
Rubí retornaba a una final un año después y con muy buenas sensaciones.
Final.
Molina 2 Rubí 3. Muy temprano en Canarias (9.30h) el partido tenía muy buena pinta. Sin ser la final esperada, tampoco sorprendía a muchos. Dos equipos que se conocen muy bien y que Molina siempre gana. ¡Hasta hoy!. El partido comenzaba con defensa rubinesa alta por toda la pista intentando impedir el normal desenvolvimiento de la escuadra amarilla. Y el planteamiento les salía bien a los de negro que enseguida ligaban un gran acción individual que terminaba entre las piernas del portero canario (0-1) min 17. Nada diferente a anteriores ocasiones, y exactamente igual a su partido frente a Espanya. Pero a diferencia de aquel, en este, enseguida era secundado por un tremendo trallazo que subía el segundo espartano al luminoso (0-2) min 14. Dos goles no eran lo mismo que uno y España no era el mismo rival que Rubí. No obstante la reacción canaria llegaba enseguida, gracias a la primera sanción rival y Molina reducía la diferencia (1-2s) min 13. Solventando el principal problema no había ninguna prisa y sí calor y partido por delante, con tangana incluida en el tramo final (como es habitual en la defensa amarilla) y sin perjudicados por medio. Ahora llegaba la primera falta isleña y Rubí, perdonaba. De tal manera que en cuanto recuperaban a su cuarto jugador agradecían el detalle para irse al descanso con igualdad en el marcador (2-2) min 1. A ese luminoso le acompañaban unos respectivos porcentajes de tiro de 2/11 y 2/13, que daban una idea de lo parejo del choque.

Comenzaba la segunda mitad, con el resultado en el alero, y 84” de superioridad isleña por una falta postrera rubinesa. Molina también desperdiciaba la oportunidad y animaban al personal y al duo arbitral con una nueva tangana que terminaba con un expulsado amarillo y que le servía a Rubí para volver a adelantarse coincidiendo con la entrada del cuarto jugador amarillo (2-3) min 14. Con tiempo por delante, Molina ahora echaba en falta a su particular y ausente killer, porque Rubí muy bien posicionado en defensa y con un enorme portero bajo los palos, metía al partido en los últimos minutos de juego donde las prisas y los nervios son malos consejeros. De tal manera que ya no se movería más el luminoso permitiendo a los espartano conseguir su primer titulo de Campeones de Supercopa. Al luminoso final (2-3) le acompañaban unos porcentajes de tiros recibidos de 3/21 y 2/20, respectivamente.
Partido arbitrado por VM. Jiménez y A. Roshchyn que sancionaron con tres faltas a Molina y con dos a Rubí. Anotaban los goles canarios A. Pérez y O. Sierra mientras que los de Rubí eran obra de D. Coronas (2) y A. Budía.
Buena organización con gradas llenas y alardes televisivos con drones y VAR, pero sin sonido, sin comentaristas y deficiencias en los gráficos del marcador y anotación de goles, que confundían al espectador televisivo.